Sunday, September 27, 2009

Una historia de Septiembre



The first day he got up late. He wanted to enjoy every minute of laziness. He didn’t feel like shaving and ended having breakfast at ease at a dinner close to his home. He bought the newspaper, took a long walk and finally sat on a bench, watching the people, the clouds and the delivery vans passing by. That was the first time he had chosen September to have his holidays and he savoured the sensation of being still amongst a busy crowd. He felt somehow superior.

On the third day, he was awoken by a terrible noise that made the bed and the walls tremble. When he recovered from the initial fright he reached for the alarm clock that said it was 8 a.m. and got up in a extremely bad mood. He could hear some men’s voices mixed with the thuds on the other side of the wall. When the big noises stopped the sound of music on an old radio managed to get through. “Fuck, my damned luck, the neighbour thinks of renovating his place right when I’m on vacation”. He picked his headphones and played the Beatles’ White Album, trying to calm down a little.

Day after day, the works continued. Thud, thud, hammering, high-pitched annoying noise, thud, thud. The day before the neighbour had smiled to him on the stairs' landing when he got around to asking about the renovation, faking well-mannered curiosity. “Not a single apology”, he said to himself, “In a situation like this, I’d have surely apologized for the nuisance”. He liked it when people liked him.

He grabbed a yoghourt from the freezer, a little out of date, but who cared. He was still in time of watching his diet, maybe doing some swimming or a little jogging, he was lucky not to be bald. Thud, thud, hammering. The noise stopped and a Queen song came through from the workers’ radio. He tried to picture them doing some eighties choreography. He cursed eighties’ music and burn it into his memory not to waste his vacation period in September ever again. He fetched his headphones, closed the window shutters and lied down in the dark.

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El primer día se levantó tarde. Quería disfrutar de cada minuto de remoloneo. No quiso afeitarse y desayunó sin prisas en una cafetería cerca de su casa. Compró el periódico, dio un largo paseo y al fin se sentó en un banco al sol a ver pasar la gente, las nubes y furgonetas de reparto. Era la primera vez que cogía vacaciones en septiembre y paladeó la sensación de permanecer inmóvil entre una marabunta ajetreada. Se sintió superior.

Al tercer día un estruendo seco que hizo temblar la cama y las paredes le despertó. Cuando se repuso del susto alcanzó el reloj que marcaba las ocho y se puso en pié malhumorado. Al otro lado de la pared, entre mazazos, oyó voces de hombres. Cuando el ruido cesaba, la música de la radio se infiltraba chirriante. “Joder, qué mala suerte que el vecino se ponga a hacer obra justo en mis vacaciones”. Cogió sus auriculares, se puso el disco blanco de los Beatles e intentó calmarse.

Día tras día, las obras continuaron. Golpe, golpe, martilleo, ruido agudo molesto, golpe, golpe. El vecino había sonreído en el rellano de la escalera el día anterior cuando se encontró con él y fingió curiosidad por la obra. “Ni una disculpa”, se dijo, “Yo me habría disculpado”. Le gustaba caerle bien a la gente.

Cogió un yogur de la nevera, un poco pasado de fecha, pero que más daba. Todavía estaba a tiempo de empezar a cuidarse, ir a nadar, correr un poco quizá, tenía suerte de no haberse quedado calvo. Golpe, golpe, martilleo. Paró el ruido y se oyó una canción de Queen en la radio de los albañiles. Intentó imaginárselos trabajando siguiendo una coreografía, como en un video de los ochenta. Maldijo la música de los ochenta y se grabó a fuego que jamás volvería a coger vacaciones en septiembre. Alcanzó sus auriculares, cerró las cortinas y se tumbó en la oscuridad.

7 comments:

Inés said...

Gracias Esti. Cuando la envidia que provocan aquellos que en septiembre comienzan su vacaciones - justo al día siguiente de tu noche en blanco imaginando la oficina - quiero visualizarlos así: durmiendo tras una pared que 5 obreros como 5 armarios tratan de tirar abajo a golpe de maza.

Cabrizette said...

... nice story ! I will enjoy vacaciones !!! Have a great time with White album ; )

Bea said...

Buenísimo tu relato... Yo por suerte/desgracia estoy de vacaciones en septiembre, octubre, noviembre... y quién sabe hasta cuándo...

esther said...

bueno...lo de las obras también pasa en agosto...

anne said...

Another good one. Please, make a book with your stories.

Fruenswerk said...

LOve this story ;)))) I need vacation...maybe not in september though...:)

Esti said...

esther, en agosto las posibilidades se reducen :)

gracias a todos por vuestras palabras.

Thank you all for your words of encouragement.